Pues sí, cuerveando por ahí hemos descubierto lo que tiene toa la pinta de ser pasadas aficiones de algún que otro miembro del equipo de gobierno. ¿Será o no será? En cualquier caso... ahí va eso.
El cuervo no es amarillo, está amarillo y puede que de muchos otros colores. El cuervo vive entre dos ríos y por tanto entre dos aguas, esta seguro, o casi, de la existencia de mundos mejores y el pesado se empeña en cambiar un trocito entre el Genil y el Guadalquivir. No estamos seguros de quién cambiara a quién.